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| Señalan venta ilegal de armas. |
Ciudad de Guatemala, 9 de septiembre de 2011/El régimen cubano negó la entrada a Juan Castro Olivera, corresponsal de la agencia de noticias France Press (AFP). Acción que el gremio de periodistas en La Habana describe como un severo endurecimiento de los controles a la prensa extranjera.
“Las autoridades cubanas no explicaron las razones para denegar la visa”, indicó Francis Kohn, director de AFP para América Latina. “Hemos estado en contacto con las autoridades cubanas ... y hemos defendido nuestra elección de Juan Castro Olivera”.
En los últimos meses, periodistas cubanos y extranjeros en La Habana que trabajan para medios de comunicación internacionales se han quejado de los crecientes intentos del gobierno de Raúl Castro por controlar su trabajo.
A las denuncias se suma la del diario El País, de España, que informó que a su corresponsal en La Habana durante los últimos 20 años, Mauricio Vicent, también le fue negada la renovación de su acreditación por el Centro de Prensa Internacional (CPI), del Ministerio de Relaciones Exteriores.
“Las credenciales de Vicent, de hecho, expiraron hace casi dos años, pero el CPI no negó su renovación hasta ahora como una forma de intentar presionarlo a él y a su periódico para que moderaran sus reportes sobre la isla, de acuerdo con colegas reporteros de El País”, cita el diario El Nuevo Herald.
Según indica el diario, funcionarios del CPI en La Habana se quejaron de que los reportajes de Vicent pintaron “una imagen parcial y negativa” de Cuba, y es probable que hayan rechazado a Castro Olivera debido a su trabajo anterior en Miami, dijeron otros periodistas en la isla.
En el último año, el gobierno de Castro ha retirado las acreditaciones de tres corresponsales extranjeros. Gary Marx, del Chicago Tribune, y César González-Calero, del diario El Universal, de México, quienes se fueron de Cuba, mientras que otro tercero del British Broadcasting Corp. (BBC), se quedó en el país y logró renovar su acreditación posteriormente.
“Cuando ambos regímenes sean un mal sueño, como lo acabarán siendo más pronto que tarde, el hecho de haber recibido la orden de callar será un motivo de orgullo para quienes, como los dos corresponsales de El País, se han ocupado de dar cuenta de la realidad”, escribió el periódico.
“Porque cuando un régimen político percibe la verdad como amenaza es porque la mentira sobre la que se asienta tiene el tiempo contado”, agregó.
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