| Dirección de Educación y Cultura | ||||||
Escuela Municipal de Pintura | ||||||
Niños y adultos aprenden la magia de los colores | ||||||
Ciudad de Guatemala, 29 de octubre de 2008/ El Centro Cultural Metropolitano es uno de los principales focos de actividad cultural en la ciudad de Guatemala. Un amplio espacio del Centro está destinado a la actividad pictórica.
Alumnos de todas las edades, desde pequeños en edad escolar, hasta adultos de edad avanzada, asisten con entusiasmo todos los días de la semana a recibir clases de pintura.
Para atender a una gama tan amplia de alumnos, la Escuela Municipal de Pintura, bajo la dirección de Lucrecia Cofiño de Prera, ha seleccionado cuidadosamente maestros que sienten especial devoción por la enseñanza.
Algunos maestros se sienten muy cómodos y muy satisfechos de enseñar a los adultos mayores. Es el caso de Julio Ajín e Iris Castillo, quienes con entusiasmo y paciencia enseñan a los estudiantes, hombres y mujeres, los secretos para obtener las combinaciones de los colores.
Es interesante observar que los objetos reales, no tienen qué ser minuciosamente dibujados. En muchos casos, árboles o prominencias geográficas, solamente son esbozados, porque los contornos, vistos a la distancia, se difuminan y se confunden con el resto del paisaje.
La técnica consiste, precisamente, en hacer la pintura sin reproducir fotográficamente un paisaje.
Bajo la guía de sus maestros, los alumnos han logrado resultados asombrosos. El fruto de la enseñanza recibida es una colección de pinturas que son la admiración de los visitantes.
Muchas de esas obras han recibido ofertas monetarias, aunque hay estudiantes que aprecian tanto su trabajo que se niegan a aceptarlas. Pero hay muchos alumnos que están en disposición de vender sus obras.
En la página que contiene el presente reportaje figuran muchas de esas obras que están disponibles para los amantes del arte pictórico. Los interesados pueden obtener una pieza magistral para exornar la sala o una habitación especial en su hogar, y a la vez, apoyar la creatividad de los estudiantes.
El poder terapéutico de la pintura
Entre los estudiantes, los que más nos sorprenden son los niños. No menos asombroso es que haya maestros de pintura para niños. Por eso es interesante el caso de Flor de María Yoque. Si en Guatemala hubiera Escuela de Maestros de Pintura, con especialización en niños, allí hubiera estudiado ella. Pero no existe tal escuela. Quizá ella la funde en el futuro. Ella es bachiller en artes y su dedicación a los niños deriva de su amor hacia ellos y de los estudios que por su cuenta ha realizado sobre la psicología infantil.
Los días jueves, Flor de María tiene a su cargo un grupo de niños. “El objetivo es que a través del arte visual, los niños aumenten su destreza. Pero nuestra labor principal es hacer que los niños comprendan el espacio que ocupan como personas en su familia y la sociedad”, dice.
Sus palabras sugieren que la maestra da más importancia a la formación de la persona que al aprendizaje de una técnica. “Lo que más nos interesa es mejorar en los niños su condición como ser humano.”
Por supuesto que un niño con aptitudes naturales, puede adquirir y desarrollar destrezas que lo guíen hacia una carrera como artista. Pero el mejoramiento de la persona es importante en cualquier caso.
Gracias a su enfoque, la maestra ha tenido mucho éxito con niños llamados “problemáticos”, quienes han encontrado en la escuela una forma de canalizar sus sentimientos y han mejorado su comportamiento.
“Vino un niño al que le recetaban ritalina, porque decían que era hiperactivo. Le pedí a la mamá que me lo enviara sin medicarlo. La prueba tuvo buenos resultados. El niño, en realidad, era normal. Todo lo que necesitaba era mantener alerta sus sentidos y recibir estímulos positivos.”
“También tuvimos un niño traumatizado. Había presenciado la muerte de su mamá y de sus dos hermanos. A él le daba el papel más grande para que se expresara con amplitud y libertad. Los efectos que el curso de pintura tuvo en él fueron muy saludables”.
“También tuvimos a una niña que no hablaba. Aquí resultó que era una niña que se comunicaba bien con sus compañeros. Por eso digo que lo más importante no es desarrollar destrezas, sino desarrollar la personalidad.”
No todos los niños son muy conversadores, pero a José Daniel López (de 10 años de edad) le gusta platicar sobre su clase de pintura. “Tengo un año de venir a la escuela. Me gusta mucho. Primero trabajé con carbón y ahora trabajo con acuarelas y con pinturas. Me gusta reproducir dibujos”, dice, mientras hace sobre el papel y trazo con delicadeza.
José Daniel es hijo único. Vive con su mamá, Carmen López Morales y estudia cuarto grado de primaria en el Colegio don Bosco. “Lo que más me gusta estudiar son matemática y ciencias naturales”.
¿Entre los quince niños que reciben clases de pintura con usted, quién es el más aventajado? “Ninguno es más aventajado que otro. Cada uno tiene un grado de desarrollo personal”, dice la maestra, quien invita a los padres de familia a inscribir a sus niños en la Escuela Municipal de Pintura. “Este es un espacio abierto para todos los niños. Los padres y las madres debemos aprovecharlo”. | ||||||
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