| Ciudad de Guatemala, 21 de marzo de 2006/ Cuando la Dirección General de Correos dejó de trabajar, el 70 por ciento de su edificio se paralizó. Tiempo después fue cedido a la Municipalidad de Guatemala para convertirse en el actual Centro Cultural Metropolitano. El Centro Cultural Metropolitano se encuentra en uno de los edificios más emblemáticos del Centro Histórico. Construido por orden del general Jorge Ubico, el antiguo Palacio de Correos y Telecomunicaciones es una muestra de la denominada arquitectura neocolonial. El edificio, como varios de los construidos por el dictador, según los historiadores, lleva la firma de Ubico, simbolizada en las cinco ventanas de cada lado que tiene su arco, el cual pasa sobre la 12 calle.
La institución, según su director Ricardo Rodríguez, es una de las maneras en que la Municipalidad de Guatemala está tratando de desarrollar la cultura con el objetivo de conseguir una mejor convivencia. “El edificio está vivo y funcionando. La idea de convertirlo en el centro cultural ha sido muy útil para nuestra ciudad, porque ha creado una modalidad que no teníamos antes”, señala Rodríguez. Dentro del inmueble funcionan las escuelas municipales de Danza Clásica para Niños, con casi 200 alumnos, y las de Escultura y Arte, dirigidas por catedráticos de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, con más de 300 alumnos de todas las edades.
Los demás espacios del edificio son otorgados a colectivos artísticos para que hagan su trabajo, sus ensayos y presentaciones. Los artistas cubren su estancia haciendo actividades a lo largo del año que aportan al Centro Cultural o al Centro Histórico. Se tiene planeado que esta forma de funcionar del centro sea adoptada en otros edificios en diferentes áreas de la ciudad.
Lugar de encuentro
En el Centro Cultural Metropolitano actualmente funcionan los grupos de teatro Rayuela y Kajitoj, la Agencia para Descentralización de la Cultura y el Arte, Adesca; el Ballet Folklórico y Moderno de Guatemala, los colectivos Caja Lúdia y Folio 114, las sedes de Fotokids y Luciérnaga, la Alianza Francesa y los talleres y salas del Cuarteto Contemporáneo de Cuerdas, a cargo de Paulo Alvarado, el colectivo artístico La Torana, el grupo musical Fórmula Ancestral, el artista Aníbal López y una fundación de arquitectos y urbanistas que trabajan de cerca con la Municipalidad y apoyan con planes de desarrollo.
El edificio posee, además, dos galerías de arte y un auditorio; también es sede de la Dirección del Centro Histórico, el Consejo Consultivo del Centro Histórico y el Consejo de Cultura de la Municipalidad.La Municipalidad se ocupa del mantenimiento del edificio, y su restauración se está logrando gracias al apoyo de la Escuela Taller de la Cooperación Española, quienes enseñan a jóvenes, sin costo, oficios de carpintería y construcción, que ponen en práctica en las paredes, mobiliario, baños y salones del edificio entero.
La mayor parte de las actividades del centro son gratuitas y para todo público y su intención también es lograr la interacción social. “El edificio se ha convertido en un lugar de encuentro ciudadano, una llave que permite el proceso de revitalización del Centro Histórico”, dice Rodríguez.
Plan integral La Municipalidad cuenta con un plan integral de recuperación del Centro Histórico. Este parte de tres vectores principales: soluciones urbanísticas, seguridad y acción en la calidad de vida de los ciudadanos. La intención primera es de recuperar todas las áreas públicas perdidas: banquetas, calles, parques y plazas.
Las soluciones que se están dando radican en el transporte y en el comercio informal. “No hace falta resolver todos los problemas, basta con desatar el nudo que los ata”, dice Rodríguez. Con la introducción del transmetro y el reordenamiento de rutas de autobuses, se planea construir una terminal, que funcione también como centro comercial donde, se proyecta, estarán todos los vendedores callejeros.
Este denominado “Mercado Popular”, según menciona el director, estará ubicado en el Amate, cerca de El Trébol de la 18 calle. “Así le daremos aire al centro para que pueda respirar de nuevo”, concluye Rodríguez. (Ver publicación en elPeriódico, 21 de marzo de 2006)
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